Históricamente siempre se pensó que existía una intima relación entre estrés y fertilidad. Es sabido que muchas mujeres al distraerse de la búsqueda de un hijo se desestresan y alcanzan el embarazo, teniendo que ver con situaciones emocionales que intervienen en la dinámica y la salud reproductiva.
En los tratamientos de infertilidad, el estrés se presenta frecuentemente, ya que ofrecen ilusión y esperanza. El estrés realmente es causa y también consecuencia, porque puede bloquear la respuesta de la vida sexual en muchos sentidos.
Por otro lado, el estrés altera las hormonas e incluso puede bloquear la ovulación y el apetito sexual.
El apoyo psicológico en estos casos es muy importante para ti y tu pareja, ya que:
1.-Mejora la tasa de embarazo.
2.-Mejora la salud de la pareja.
3.- Mejora el no abandono de los tratamientos.
El estrés cobra más importancia cuando no hay causa física ni orgánica aparente. Después de que los estudios requeridos son analizados y se obtienen buenos resultados, se incrementa el estrés, ya la causa física u orgánica de la infertilidad queda descartada y entonces el contenido emocional se acentúa.
Puedes conseguir la disminución del estrés con apoyo psicológico, buena comunicación e información del desarrollo del tratamiento. También los puedes mejorar dándote el espacio apropiado, expresando lo que sientes, sintiéndote segura de que tu problemática tiene solución.
Por último, debes incrementar la confianza en tu médico tratante y en el centro de fertilidad, eliminando cualquier tipo de duda, logrando contención con tu pareja, nutrición, armonía y solidificación.
Fdo: Claudia Dorantes Lago.